15 de abril de 2025

Questions Clients Ask Before Starting

Una mirada directa a las dudas más frecuentes al planificar la capacidad de carga en flotas mixtas.

Cuando una empresa de logística se acerca por primera vez para revisar su planificación de flota, las preguntas suelen ser muy concretas. No se trata de conceptos abstractos, sino de decisiones que afectan el día a día de los despachos. Estas son algunas de las consultas que más se repiten en las reuniones iniciales.

¿Cómo sé si estoy usando bien la capacidad de mis vehículos?

Es la pregunta más común. Muchas flotas mixtas —con furgonetas, camionetas y vehículos eléctricos— operan con un criterio de llenado visual. El problema es que el volumen no siempre coincide con el peso máximo permitido. Un vehículo puede ir lleno de cajas ligeras y aún así estar muy por debajo de su capacidad real, mientras que otro con pocos bultos pesados puede exceder el límite por eje. La clave está en medir ambas variables antes de cada ruta.

¿Qué pasa si mezclo mercancía de distinta densidad en un mismo viaje?

Es una situación habitual en depósitos comerciales. Al combinar productos ligeros con otros densos, el reparto del peso dentro del vehículo cambia. Si no se planifica la posición de la carga, se corre el riesgo de desequilibrar el eje trasero o de superar la capacidad de la suspensión. En la práctica, conviene agrupar la mercancía por rangos de densidad y asignar un espacio específico dentro de la caja de carga. Así se evitan reajustes sobre la marcha.

¿Es necesario un software para gestionar todo esto?

Depende del volumen de despachos. Para flotas de menos de cinco vehículos, una hoja de cálculo bien diseñada puede bastar. Pero cuando se superan las diez unidades y las rutas cambian semanalmente, un sistema de asignación dinámica ayuda a evitar errores. Lo importante no es la herramienta, sino el criterio: saber qué datos se necesitan y cómo interpretarlos. Sin eso, cualquier software solo automatiza el desorden.

¿Cuánto tiempo lleva ver resultados?

Depende del punto de partida. Si la flota ya tiene registros de carga y rutas anteriores, los primeros ajustes pueden notarse en dos o tres semanas. Si no hay datos históricos, el proceso de recopilación toma más tiempo. En cualquier caso, el objetivo no es un cambio radical de un día para otro, sino una mejora constante: un 5% menos de kilómetros vacíos, un 10% más de carga útil por viaje. Eso se construye con decisiones pequeñas y consistentes.

Este artículo forma parte de una serie sobre planificación de flotas de transporte ligero. Si estás evaluando cambios en tu operación, estas preguntas pueden servir como punto de partida para una conversación más concreta.

RM

Rafael Montero

Ingeniero de flotas · 12 años en logística urbana

Especialista en optimización de rutas para vehículos ligeros y planificación de capacidad en depósitos comerciales. Ha coordinado más de 80 proyectos de reestructuración de flotas en ciudades medianas y grandes.

Choosing a Service Format That Actually Fits

Publicado el 12 de marzo de 2025

Cuando una empresa de reparto ligero busca asesoría externa, lo primero que aparece es un menú de formatos: consultoría por hora, auditoría exprés, acompañamiento mensual, revisión de rutas puntual. Cada opción suena razonable hasta que te sientas a comparar lo que realmente necesitas.

He visto operadores elegir un plan trimestral porque “cubre más”, cuando en realidad lo único urgente era reordenar las ventanas de descarga en dos depósitos. El resultado: pagaron por diagnóstico general y recibieron un informe que no atacaba el cuello de botella concreto. El formato no encajaba.

Lo que define un formato útil

En mi experiencia, la decisión no debería empezar por el precio ni por la duración. Primero hay que responder tres preguntas:

  • ¿Qué decisión concreta necesito tomar? — por ejemplo, cambiar la frecuencia de despacho en una sucursal o redistribuir la carga entre furgonetas y camionetas.
  • ¿Con qué información cuento ya? — si tienes registros de GPS y hojas de ruta de los últimos tres meses, una revisión rápida puede bastar. Si no hay datos, el formato tendrá que incluir recolección.
  • ¿Quién ejecutará los cambios? — un formato que exige seguimiento semanal sirve poco si tu equipo de operaciones está saturado y no puede dedicar horas a implementar ajustes.

Dos escenarios reales

Hace unos meses trabajé con una distribuidora de alimentos que operaba doce furgonetas en el área metropolitana. Su problema era claro: los tiempos de entrega se alargaban por rutas mal secuenciadas. Eligieron un formato de auditoría de dos semanas, revisamos los recorridos uno por uno, ajustamos el orden de paradas y el resultado se vio en la primera semana. No necesitaron un plan continuo.

En el otro extremo, una empresa de mensajería con treinta vehículos ligeros quería reducir costos de combustible sin cambiar su flota. Optaron por un acompañamiento de tres meses porque el problema no era una ruta específica, sino la lógica de asignación de pedidos. El formato largo permitió probar ajustes, medir resultados y corregir sobre la marcha.

Criterios para decidir

Si el obstáculo está localizado (un depósito, un turno, un tipo de vehículo), un formato corto y enfocado suele rendir más. Si el problema es estructural —falta de criterios de carga, mala sincronización entre almacén y ruta—, el formato debe permitir iteración. Lo importante es que el servicio se adapte a la operación, no al revés.

Antes de contratar, pide ejemplos de trabajos anteriores con operaciones similares a la tuya. Un buen consultor puede mostrarte casos donde el formato se ajustó a la necesidad real, no al catálogo.

¿Tienes una situación parecida? Puedes escribir a info@arrowmobile.com o llamar al (47)4227-6018.

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